how to create own website
a

2. Vicente Priessnitz

Padre de la Hidroterapia. Checoslovaquia (1799-1851)

Nació el 4 de octubre de 1799 en Grafenberg, una aldea cercana a Friewaldau, hoy Checoslovaquia. Hijo de Francisco Priessnitz y Teresa Happel, se crió con seis hermanos. Tuvo que poner las costillas en su lugar, lo que logró recostándose sobre una mesa y apretando su abdomen con todas sus fuerzas para poder dar extensión al pecho. Una vez las costillas en su lugar, lavó las heridas con agua y aplicó paños mojados en las partes lastimadas. Adoptó una dieta rígida y vegetariana, buscó reposo y bebió agua en abundancia. A los diez días ya podía hacer algún movimiento, perseveró alentado por las mejorías que sentía hasta que al cabo de un año, pudo reanudar sus ocupaciones en el campo. Quedó, sin embargo, con unos incisivos menores y un aplastamiento en la parte del tórax. Numerosos vecinos atestiguaron su
extraordinaria curación, quienes con una mente clara, simple de campesinos y libre de convencionalismos fueron divulgando la noticia de su cura por toda la región.

Investigación y descubrimientos

Al igual que la mayor parte del los grandes descubrimientos, el punto de partida es la observación de un hecho simple y común. Así como Newton dio con la ley de gravitación universal al ver caer la manzana, Vicente vio detalles en la aplicación del agua en los que nadie había reparado antes. Su campo de observación pudo ampliarse gracias al público que llegó a pedirle consejos sobre salud.
Comenzó con agua fría, unos trapos, luego una esponja y fue perfeccionando su método incluyendo lociones, aficiones, envolturas húmedas o compresas, sudores, irrigaciones, ejercicios al aire libre y una alimentación sencilla y fortificante.
Llegó a dominar el arte de usar el agua fría como agente de salud y a precisar lo que era adecuado para cada caso, constitución y edad. Con su talento alcanzó el éxito y la fama. Comprobó que "en ciertas condiciones el agua fría produce calor” y demostró que “cuando se

emplea agua fría, no es el agua fría lo que cura, si no el calor producido por la reacción contra el frío”. Siguió la tradición Hipocrática al sostener que “el agente curativo es la misma naturaleza”, creía por lo tanto en la fuerza vital y la tenía como la única capaz de efectuar la curación. Ni siquiera al agua le atribuía virtud curativa. Afirmó que “las sustancias extrañas que enferman al hombre han de ser llamadas a la superficie del cuerpo para que éste se cure”. Interrogado una vez sobre el pulso, dijo, “no me preocupa, yo juzgo a mis pacientes por sus ojos y por la piel”. Sostenía que ”las enfermedades se curan mejor por fuera que por dentro.” Trataba de dar actividad a la piel y devolverle su calor natural con el agua fría. Sobre la alimentación pensaba que al cuerpo hay que fortificarlo, no debilitarlo. Cuando el organismo llega a estar fuerte -decía- “no tolera sustancias extrañas y las expulsa”.A pesar de que a principios del siglo XIX las vías de comunicación eran escasas y difíciles de recorrer, gente de todas las naciones comenzó a visitar Grafenberg y a difundir la noticia de que Vicente Priessnitz, un campesino sencillo, de pocas palabras y con una gran energía, daba consejos de salud a quien se los solicitara y lograba verdaderos milagros con el adecuado empleo del agua.

Escollos y persecución

Con el uso del agua fría y bajo la dirección de Priessnitz, todos los enfermos que eran atendidos a tiempo, sanaban. Esto representaba una revolución en marcha, por eso se levantaron los ignorantes, los envidiosos y los representantes de los intereses afectados. En esta ocasión fueron algunos médicos los que encabezaron la oposición. Lo desprestigiaron tildándolo de loco y brujo, consiguiendo que la autoridad sanitaria examinara la esponja que usaba para friccionar el cuerpo, ya que lo acusaban de esconder en sus pliegues sustancias medicamentosas, sin encontrar otra cosa que no fuera agua y esponja. De todas maneras le prohibieron el uso de la esponja, lo que no desalentó a Priessnitz, si no por el contrario, se vio obligado a usar sus manos en los lavados de la piel. “Ahora actuara la vida sobre la vida”, decía. Llegaron incluso a amenazarlo con privarlo del agua que usaba para las curaciones, pero actuando con claridad, firmeza y nobleza en sus convicciones, alzó su voz en la plaza pública respondiendo que ni aun esa arbitraria medida lo amedrentaría, porque de todos modos disponía del “aire puro y libre de

las montañas” para devolver la salud a quienes lo necesitaran.
Iniciaron un proceso tras otro y llegaron a condenarlo a cuatro días de arresto. Su argumento de defensa fue que aunque era verdad que muchas personas acudían a su casa a bañarse, él no estaba capacitado para cumplir la función de médico, no podía diagnosticar enfermedad alguna, su único proceder era el fomentar el baño del agua fría, eso no perjudicaba a nadie, al contrario, servía de provecho a muchos.
Al no existir avances en contra de Priessnitz, sus detractores exigieron una pronunciación del Emperador Austro-Húngaro. Sin negar las curaciones extraordinarias realizadas en Grafenberg, dijeron que las lograba echando ingredientes medicinales al agua y engañaba al público haciéndoles creer en las propiedades del agua, cuando las mejorías se debían a las medicinas que en ella empleaba y que no podía utilizar por carecer de título de médico. Era, por lo tanto, un “charlatán y embaucador”. Citaron como prueba cierta el caso de un molinero, quien sufrió por muchos años de la gota y, siguiendo los consejos de Priessnitz, logró sanar, con lo cual demandó a su médico por privarlo de su salud.
El Gobierno de Austria se caracterizaba por sus resoluciones ecuánimes y justas. Antes de dictaminar sobre la demanda presentada, nombró una comisión para que investigara e informara al Gobierno sobre las medidas a tomar. La comisión fue a Grafenberg, examinó el agua que usaba para los enfermos, interrogó a los asilados y al molinero. Al agua la encontraron absolutamente pura, sin ingredientes medicinales. La mayoría de los enfermos dio fe del proceso en el reestablecimiento de su salud y en cuanto al molinero se cuenta que al ser interrogado sobre quien se había preocupado de él, si Priessnitz o el médico, respondió que los dos, Priessnitz de la gota y el médico del bolsillo. Estas declaraciones pusieron en ridículo a los acusadores, engrandeciendo en cambio el nombre de Priessnitz. El Emperador dictó una sentencia en la cual autorizaba a Priessnitz para el ejercicio de su ministerio y el funcionamiento de sus baños, sin discriminar a las personas, estuvieran sanas o enfermas.

El sanatorio de Grafenberg

A los 26 años, impulsado por el éxito obtenido con sus descubrimientos, decidió transformar su casa y sus propiedades en un lugar destinado a “la cura por el agua” y en 1829 inauguró su propio establecimiento de salud. En Grafenberg no reinaba la comodidad, había que sometersea una rigurosa disciplina y, aunque todos eran enfermos, la mayor parte desahuciados por la medicina, el lugar estaba muy lejos de parecerse a un hospital; más bien era un templo de alegría y optimismo. Los rostros reflejaban la esperanza que anidaba en todos los corazones. Si alguno decaía, estaba la voz autorizada de Priessnitz reconfortándolo, y la cura de los demás compañeros alentaba a seguir adelante, seguros de encontrar en el agua una fuente de Salud.
El primer año Grafenberg recibió 45 pacientes; diez años después tenía 1.400 asilados y en el año 1840 los pacientes llegaron a ser 1.576. Se calcula que en los años que dirigió personalmente su casa de Salud atendió a más de 40.000 enfermos con solo 45 muertos, posiblemente recibidos en ya muy graves. Muchos hombres notables de la época fueron a Grafenberg, algunos por curiosidad y otros por necesidad; todos salieron maravillados de la forma prodigiosa en que los enfermos recuperaban la Salud.
En 1841, en Grafenberg tomaban baños y siguían el sistema Priessnitz una archiduquesa, diez príncipes y princesas, más de cien condes y barones, militares de distintas graduaciones, médicos, profesores. Entre sus asistentes figuran los nombres del Rey de Baviera, de Sajona, del Príncipe Arzobispo de Breslau, Archiduque Fráncico José I, el Príncipe de Lichtenstein, la Princesa Hohenlobre, el General de los Jesuitas Padre Bex, el novelista Mogol y el músico Chopin. Para comprender la fama que alcanzó Priessnitz hay que tener presente la cita del Dr. Rigel de Strasburgo, miembro de la legión de honor y de las mayoría de las sociedades médicas de Europa, “hechos, según dice, cuya notoriedad desafía a la incredulidad y a la malevolencia”. Catorce médicos, después de haber agotado en vano todas los recursos de su ciencia y la de sus colegas, fueron a que Priessnitz los curase y, siguiendo sus enseñanzas, sanaron.

Además de los cuantiosos regalos en dinero, joyas y especies que recibió de los enfermos agradecidos, también fue distinguido por sus conciudadanos con el cargo de Concejal de Freiwaldau; condecorado en 1845 con la ”medalla de la moderación” por la Sociedad Inglesa de la Abstinencia y honrado en 1846 por el Emperador Fernando I con la condecoración civil de oro con banda.

Sus últimos días

Tenía solo 52 años, pero su cuerpo estaba agotado ya que sobrellevaba las huellas delaccidente en su juventud y también porque había sido maltratado, desatendido, sometido a toda clase de privaciones en el ejercicio de su humanitaria labor pro-salud. En la tarde del 28 de Noviembre de 1851, se sentó frente a la ventana, contempló por última vez el campo, volvió a su cama, se recostó y murió.
Priessnitz no dejó ninguna obra escrita, sus enseñanzas las conocemos por sus biógrafos y por los médicos que hablaron acerca de él. El primero en comentar las noticias de Priessnitz fue el profesor Oertel en su revista “Die Allernenesten Wasserkuren”, que publicó en 1830 el articulo “Un Médico del Agua”, Vicente Priessnitz. Posteriormente el Dr. Kober de Breslau escribió el libro “Priessnitz in Grafenberg.” Teodor Brand escribió “Die Wasserkuren des Vizenz Priessnitz zu Grafenberg.” El inglés R.T. Claridge escribió “Cura por medio del agua fría”, versión en castellano hecha en Valparaíso-Chile, en 1850. Y el libro “Hidroterapia” de Manuel Castro y Castro fue publicado en Santiago de Chile, en 1852.

Principios básicos del método Priessnitz

❖ La salud es un estado natural del cuerpo.  
❖ El hombre es un ser organizado y sujeto a leyes orgánicas.
❖ Todas las enfermedades que no son ocasionadas por accidente, tienen como causa las sustancias extrañas.
❖ Ninguna cura efectiva puede hacerse sin la expulsión de las sustancias morbosas del cuerpo.

❖ La piel que cubre nuestro cuerpo es uno de los órganos más importantes, cuya actividad normal es esencial para la conservación o recuperación de la salud.
❖ El agua fría, el aire fresco y el ejercicio son los medios más eficaces para dar vida y actividad a la piel.
❖ El agua fría cura, no por ser agua, sino por la reacción de calor que produce. ❖ El agua es el primer disolvente de la naturaleza.


Prácticas del sistema de Vicente Priessnitz

❖ Aire puro
❖ La alimentación
❖ Uso interno del agua
❖ Uso externo de agua fría
❖ Compresas y vendajes o envolturas
❖ Ejercicio físico

© Copyright 2018 Caminos de Agua
Todos los derechos reservados
Desarrollado por anaschlimovich.com